VIAJE POR EL PAÍS SIN RESPUESTAS.
| Imagen extraído de Diario EL COMERCIO en la obra teatral 'Viaje por el jardín de los locos', del colectivo Teatro de los Huarahao. |
Es insano. Cuando caes en un agujero de preguntas te vuelves bastante insano. "¿Lo merezco?" Es lo primero que surge. Por alguna razón siempre asumimos que todo lo que llegamos a perder fue en reacción a nuestros errores. Olvidándonos por un momento de nuestra imperfección humana, que no justifica pero alivia casi siempre la culpa aunque sea un poco. Luego llega la etapa en que las culpas salpican a otro, "¿Acaso alguien lo quería fuera?" Seguramente así nadie nos podría responsabilizar de que fui un mal hermano, una mala madre o un mal padre; Y saltando así entre dos lados de una línea fina entre la cordura y la culpa pasamos al menos lo primeros meses. No es suficiente el lidiar con los delirios de su propia cabeza sino que también hay que lidiar con los que llegan a hacer preguntas necias. Que si la compostura te acompaña tal vez te da igual, que si la desesperación camina contigo cada paso deberías buscar un buen psicólogo, que si ya has buscado a alguien que te sea de ayuda o si has dedicado tus noches a pedir la calma que necesitas para seguir a su dios de preferencia. Es insano. En este punto ya no debes tan solo soportar la obsesión tuya sino la de otros que se pegaron en tu suela y se pagaron a tus pensamientos con un: ¿Estará diciendo la verdad?
Sales de casa y tocas puertas de tus vecinos esperando una respuesta. Sales de la ciudad encendiendo tu coche, tocas puertas pero ya no de casas sino los supuestos responsables de la inseguridad del país, a veces acompañado o solo, a veces con cartelones o megáfonos. Alguien te escucha y te alienta con tan simple fraseo: "Creo que lo he visto". Aquella persona se lo cuenta a su madre, ella a sus amigas de confianza, ella a su grupo de lectura al que va los jueves porque cree que la edad la obliga a ser más intelectual, el grupo tiene un conocido líder social que puede encontrar un espacio en redes para viralizar la búsqueda. los medios llegan a conocer tu historia y entonces les toca mostrar lo que ocurre aunque es convenga o no, entonces te regalan un guión para lucrar tu dolor, y entonces regresas a tu ciudad en el coche. Regresas a casa sin fijarte en los vecinos. Regresas a tu cama y de nuevo las preguntas esperaban que centraras tu mirada en ese punto específico del techo para darte una fiesta sorpresa ya que estabas de regreso y la pena sostiene tu vicio favorito en su mano, con una sonrisa que le advierte a tu corazón la resaca de sentimientos que lo matará mañana por la mañana. Te levantas en la madrugada escuchando su voz. Es insano, porque viene de la habitación donde nunca pasaba sus ratos, y al llegar la voz regresa del vestíbulo, luego a la cocina y empiezas a ver de más. Ves más color en las esquinas donde criticaban el último disco de su artista favorito, empiezas a ver toda tu casa siendo transitada por un fantasma que se parece, huele y tiene los mismos gestos cuando algo le preocupaba.
Te estás matando, te empiezan a decir tus amigos. Te estás matando, repite su dios de preferencia. Te estás matando, repite tu cabeza. Te estás matando, te repites viendo al espejo sorprendido de las ojeras que salieron los últimos años buscando su rostro en la calle. Y entonces entendiste que volviste a tu rutina pero ahora todo es diferente. La comida está fría por más que la calientes. Ya no sientes el cansancio de estudiar, ni el peso de trabajar aunque las horas se te recarguen encima. Ya nadie te regaña por esa manía que le molestaba ni te pregunta por tu día. Ya tienes una nueva rutina. Llegó mientras esperabas, a que la cordura, que ya hace bastante salió con las pistas que tenían, volvieran con aquel que no se despidió.
Teatro de los Huarahuao presentó la obra "Viaje por el jardín de los locos"

