martes, 19 de noviembre de 2019















Crónica del Viaje por el valle de los locos.

VIAJE POR EL PAÍS SIN RESPUESTAS. 


La lucha de los familiares y amigos de personas desaparecidas, la historia de Juliana y el arte callejero confluyen en la obra teatral 'Viaje por el jardín de los locos', del colectivo Teatro de los Huarahao. Foto: cortesía
Imagen extraído de Diario EL COMERCIO en la obra teatral 'Viaje por el jardín de los locos', del colectivo Teatro de los Huarahao.

Es curioso cómo la costumbre puede llegar a aburrirnos. Nos aburre nuestra comida todos los días, despertar y trabajar o estudiar, llegar y cocinar, hablar con las mismas personas... Subestimamos el peso de nuestra vida en relación con otras actividades, el contacto con otras personas, la posibilidad de comer algo todos los aunque sea lo mismo. Entonces, cuando perdemos esa rutina, el vacío nos deja atontados, absortos de la realidad que siempre estuvo allí pero que nuestra mente bloqueaba por concentrarse en nuestra cotidiano estilo de viva. Una burbuja que de cierta forma nos defendía: una comida que calentaba nuestro estómago cada día, una actividad que nos distraía del ocio, un familiar que nos sonreía o incluso con el que peleábamos todo un siempre, pero que sabíamos ahí estaría.

Es insano. Cuando caes en un agujero de preguntas te vuelves bastante insano. "¿Lo merezco?" Es lo primero que surge. Por alguna razón siempre asumimos que todo lo que llegamos a perder fue en reacción a nuestros errores. Olvidándonos por un momento de nuestra imperfección humana, que no justifica pero alivia casi siempre la culpa aunque sea un poco. Luego llega la etapa en que las culpas salpican a otro, "¿Acaso alguien lo quería fuera?" Seguramente así nadie nos podría responsabilizar de que fui un mal hermano, una mala madre o un mal padre; Y saltando así entre dos lados de una línea fina entre la cordura y la culpa pasamos al menos lo primeros meses. No es suficiente el lidiar con los delirios de su propia cabeza sino que también hay que lidiar con los que llegan a hacer preguntas necias. Que si la compostura te acompaña tal vez te da igual, que si la desesperación camina contigo cada paso deberías buscar un buen psicólogo, que si ya has buscado a alguien que te sea de ayuda o si has dedicado tus noches a pedir la calma que necesitas para seguir a su dios de preferencia. Es insano. En este punto ya no debes tan solo soportar la obsesión tuya sino la de otros que se pegaron en tu suela y se pagaron a tus pensamientos con un: ¿Estará diciendo la verdad?

Sales de casa y tocas puertas de tus vecinos esperando una respuesta. Sales de la ciudad encendiendo tu coche, tocas puertas pero ya no de casas sino los supuestos responsables de la inseguridad del país, a veces acompañado o solo, a veces con cartelones o megáfonos. Alguien te escucha y te alienta con tan simple fraseo: "Creo que lo he visto". Aquella persona se lo cuenta a su madre, ella a sus amigas de confianza, ella a su grupo de lectura al que va los jueves porque cree que la edad la obliga a ser más intelectual, el grupo tiene un conocido líder social que puede encontrar un espacio en redes para viralizar la búsqueda. los medios llegan a conocer tu historia y entonces les toca mostrar lo que ocurre aunque es convenga o no, entonces te regalan un guión para lucrar tu dolor, y entonces regresas a tu ciudad en el coche. Regresas a casa sin fijarte en los vecinos. Regresas a tu cama y de nuevo las preguntas esperaban que centraras tu mirada en ese punto específico del techo para darte una fiesta sorpresa ya que estabas de regreso y la pena sostiene tu vicio favorito en su mano, con una sonrisa que le advierte a tu corazón la resaca de sentimientos que lo matará mañana por la mañana. Te levantas en la madrugada escuchando su voz. Es insano, porque viene de la habitación donde nunca pasaba sus ratos, y al llegar la voz regresa del vestíbulo, luego a la cocina y empiezas a ver de más. Ves más color en las esquinas donde criticaban el último disco de su artista favorito, empiezas a ver toda tu casa siendo transitada por un fantasma que se parece, huele y tiene los mismos gestos cuando algo le preocupaba. 

Te estás matando, te empiezan a decir tus amigos. Te estás matando, repite su dios de preferencia. Te estás matando, repite tu cabeza. Te estás matando, te repites viendo al espejo sorprendido de las ojeras que salieron los últimos años buscando su rostro en la calle. Y entonces entendiste que volviste a tu rutina pero ahora todo es diferente. La comida está fría por más que la calientes. Ya no sientes el cansancio de estudiar, ni el peso de trabajar aunque las horas se te recarguen encima. Ya nadie te regaña por esa manía que le molestaba ni te pregunta por tu día. Ya tienes una nueva rutina. Llegó mientras esperabas, a que la cordura, que ya hace bastante salió con las pistas que tenían, volvieran con aquel que no se despidió. 

Teatro de los Huarahuao presentó la obra "Viaje por el jardín de los locos"

miércoles, 29 de mayo de 2019

"Desapareciendo" cicatrices en la historia del Ecuador 

El Proyecto "Desapareciendo" se toma el MAAC para exponer el fenómeno de desaparecidos den el país.


El salón principal del Museo Antropológicode Arte Contemporáneo fue el espacio en el que se inauguró el proyecto “Desapareciendo” el pasado sábado 18 de mayo a las 19h00. A la exposición fueron invitadas las familias de las víctimas de estas desapariciones forzadas en distintos puntos de la república que se han suscitado desde el 2014, teniendo como anfitriones del evento a los artistas nacionales Tania Lombeida y Gary Vera.

Expediente Carolina Garzón
El compromiso por la causa fue palpable en la sala y conforme avanzaba la conferencia, las historias fragmentadas de administradores y familiares develaban el rostro de una realidad social que los medios no han dado la suficiente visibilidad. Para agravar el escenario en términos legales, las instituciones estatales no han procedido con una respuesta consistente y competente que alivie la incertidumbre de aquellas familias [estadística dedesaparecidos]. En asociación con los distintos movimientos y autoridades relacionadas a la solución del problema, el artista plástico, Gary Vera, trabaja en conjunto con la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en el Ecuador (ASFADEC) que han sido los que llevan la batuta de la lucha ejerciendo el mayor peso de presión civil a los órganos de protección y seguridad del país esperando. [comentario de Gary]

ASFADEC es el frente de las personas que tomaron el protagonismo de la noche: Giovanna Pérez, Gustavo Garzón, Carolina Garzón y Luis Sigcho son algunos de los nombres que en las paredes del salón llamaron la atención de la concurrencia, no solo por el cuadro de informe que mostraba las desesperantes cifras de los años de desaparición de los mencionados, sino también por el detalle de archivo en el que se sometían los casos luego de 4 meses de una aparente utilización de todos los recursos disponibles para encontrar a los desaparecidos. 

Mural de Desaparecidos
Algunos de los comentarios más recurrentes eran: “…inoperante e incompetente…”. “ ¡que paguen esos desgraciados…” además de alguno que otro comentario que lleno de repudio hacia el gobierno, del cual los familiares no han recibido una mano ayuda, se emitan como un grito de auxilio desesperado.Sin embargo este no es un espíritu  que desfallece sino que recobra fuerza con "tenacidad... de pie gritando elnombre de sus desaparecidos".